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Mi Padre: Rudolf Hess por Wolf Rudiger Hess
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Segunda
Parte Debió ser por aquella misma época cuando -al lado de Haushofer- una segunda personalidad influyó en la vida de mi padre. Según el relato de mi madre, fue durante un acto oratorio, en la sala de actos de la Sternecker Brau, en el Münchener Tal, donde el estudiante Rudolf Hess oyó hablar por vez primera a Adolf Hitler. Casi inmediatamente se sintió atraído por él . Unos dos años después, remetió a un concurso convocado por la asociación estudiantil, patrocinado por un alemán del extranjero que vivía en España, un trabajo, que no solamente fue importante por haber obtenido el primer premio sino más aún: porqe -sin citar el nombre de Hitler- describía las reflexiones y esperanzas que habían hecho que mi padre se convirtiera en uno de los primeros partidarios de aquel hombre. El tema era el siguiente: "Cómo tiene que ser el hombre que devuelva a Alemania a su nivel?" Mi padre respondió aquella pregunta, en la que se caracterizaba precisamente la situación alemana a la sazón: "Si queremos buscar lo probable para el futuro, tenemos que mirar atrás en el pasado. La
historia se repite a grandes rasgos. El desencadenamiento de idénticas
enfermedades hace que los políticos formados sean igual a médicos. De qué
sufre el pueblo alemán? Ya antes de 1914, el cuerpo no estaba sano. Los
trabajadores intelectuales y los manuales aparecían enfrentados, en vez
de obrar conjuntamente. El intelectual contemplaba con una cierta soberbia
al manual. En vez de dar líderes de sus filas, dejó a los otros
abandonados a sí mismos, como pasto propicio a unos cabecillas que
aprovecharon las injusticias para hacer mayor el abismo. Se tomaron el
desquite cuando tras el enorme esfuerzo de los cuatro años de guerra,
fallaron de pronto los nervios. La derrota fue en primer lugar obra de
aquellos líderes y los apoyos que se encontraron entre el enemigo. Desde
entonces, Alemania aparece presa de la fiebre. Apenas se mantiene en pie.
Una hemorragia en sus principales arterias, como consecuencia del Tratado
de Versalles; una administración dilapidadora, con las cajas vacías, y
una circulación fiduciaria enfebrecida, con una grotesca desvalorización
del dinero. Entre el pueblo, brillantes y lujosas fiestas al lado de una
miseria clamorosa; buena vida al lado del hambre, usura al lado de la
propiedad y la honradez. Las últimas fuerzas parecen haber
desaparecido". Y
describía así el "hombre" capaz de dominar aquella situación: "Con
sus discursos lleva a los obreros hacia el nacionalismo, destruyendo la
ideología internacional-social del marxismo. En su lugar presenta el
concepto nacional-social. Además, educa a los obreros manuales como a los
llamados intelectuales: el interés general tiene que superar al interés
personal; primero la Nación y luego el "yo" personal. Esta
conjunción de lo nacional con lo social es el eje de nuestro tiempo
tiempo como fueron las reformas del barón Von Stein antes de las guerras
de la liberación. El jefe tiene que recoger las ideologías sanas de su
tiempo y transformarlas en unas ideas incendiarias que vuelvan a ser
efectivas entre las masas". También
los pensamientos de Haushofer se identificaban en algunos párrafos: "El
destino de un pueblo se determina por la política sobre la economía.
Todas las reformas internas, todas las medidas económicas serán
inefectivas mientras esten en vigor los tratados de Versalles y St.
Germain. El hombre guía, político-geografico, deberá tener un concepto
general del mundo. Conocer a los pueblos y sus infueyentes
particularidades. Según las necesidades y circunstancias, tendrá que
pisar con las botas de coracero o anudar hilos con dedos cautos hasta en
el quinto océano. Su tarea más destacada será el restablecimiento de la
dignidad alemana en el mundo. Saber lo que es imponderable; saber que la
antigua bandera bajo la cual se desangraron millones en la fe por su
pueblo, tiene que volver a ondear; saber que hay que llevar a cabo la
lucha contra la mentira de la culpabilidad con todos los medios. El fuerte
sentido nacional en el interior, la fe en sí mismo, fortalece a un pueblo
tanto como la salvación del honor en el exterior". El
trabajo premiado terminaba con una llamada con versos de Dietrich Eckart: "Todavía
no sabemos cuando el hombre intervendrá para efectuar la salvación. Pero
millones tienen la intuición de que aparecerá. Habrá llegado el día
contado por un poeta: Ataque,
Ataque, ataque. Suenan
las campanas de torre en torre. Llaman
a los hombres, los ancianos, los niños Llaman
a los durmientes en sus estancias llaman
a la muchacha que desciende la escalera llaman
a la madre que está junto a la cuna. Tienen
que retumbar y resonar en el aire. Enfurecerse
entre los truenos de la venganza. Llamar
a los muertos de su sepulcro. Despierta
Alemania ! (Dietrich
Eckart) *** Entretanto,
y para facilitar los estudios de mi padre, afectados por la desvalorización
creciente del dinero, una hermana de su padre que vivía en Suiza, había
decidido remitirle mensualmente cien francos oro. Esto le permitía llevar
un tren de vida efectivo, aunque sin lujos. Así es que pudo despedirse de
la Munchener Wohnungskunst GmbH, y con el abundante tiempo libre
conseguido, mi padre se dedicaría a la política. Sobre el principio de
esta actividad, hya aparecido al efectuar la investigación de los
documentos de aquel tiempo en los archivos oficiales bávaros, una carta
de mi padre con fecha del 27 de mayo de 1921, dirigida al presidente del
consejo de ministros, Von Kahr. La carta decía: "Y el punto central
es que Hitler se halla convencido de que solamente es posible un
restablecimiento de la postura mundial de Alemania si se consigue atraer a
la gran masa en especial a los trabajadores, hacia lo nacional. Pero esto
es solamente concebible, con un socialismo razonable y honrado. Por de
pronto, antiguos elementos comunistas y miembros del USP han ingresado en
considerable número en el Partido Obrero Nacionalsocialista Alemán".
Al final de un arrebatador discurso de
Hitler pronunciado en el Circo Krone, unos dos mil comunistas cantaron, de
pie, el himno alemán. Las diferencias de clase se han superado y el
obrero manual alterna en las asambleas con los oficiales y los estudiantes.
Para mí, que como alemán nacido en el extranjero, detesto todos los
partidos, este movimiento representa el "partido sobre los
partidos", que está llamado a un gran futuro". La
siguiente intervención de mi padre en el acontecer político fue de
naturaleza más violenta: pertenecía a la "Defensa de salas del
NSDAP", antecesora de las "Secciones de Asalto". En tal
condición, tomó parte en el ya famoso encuentro en la cervecería
Hofbrauhaus, de Munich, el 4 de noviembre de 1921 y fue herido, inclusive.
Sobre aquel hecho escribió Hitler con posterioridad que aquella noche
"había aprendido a conocer verdaderamente al camarada Rudolf Hess".
Más tarde organizó en la Universidad de Munich un Grupo estudiantil de
el NSDAP, del que fue jefe hasta los acontecimientos del 8 y 9 de
noviembre de 1923. Acontecimientos en los que llevó a efecto una misión
especial: tuvo que custodiar, la noche del 8 de noviembre, a los
ministros, detenidos en la Bürgerbräu. Este episodio tuvo una
consecuencia: en un proceso paralelo al gran "proceso de
Hitler", fue mi padre condenado, a finales de abril de 1924 y en unión
de 40 participantes en el "putsch" de noviembre, a pena de
reclusión en la fortaleza de Landsberg. Siguieron casi tres cuartos de año
de forzada holganza y en aquella época, mi padre escribió a maquina, al
dictado de Hitler, el manuscrito del "Mein Kampf". Efectuó,
tras cada una de sus conversaciones privadas con Hitler un borrador
privado; tan sólo después fue encargado de repasar las correcciones del
libro. *** Tras
la liberación de Landsberg, en la noche de San Silvestre de 1924, mi
padre tuvo que tomar una decisión difícil: el profesor Haushofer ofreció
al recién salido de la carcel, un puesto de ayudante en ciencias, que mi
padre aceptó primeramente. Pero cuando, a mediados de febrero de 1925,
permitió el gobierno bávaro la nueva fundación del NSDAP y Hitler le
ofreció a él el puesto de secretario particular, se decidió por Hitler.
Terminó sus estudios y se entregó de lleno a su nueva tarea. Iba con
Hitler de reunión en reunión, escribía, organizaba y planeaba
conjuntamente con él. El
20 de diciembre de 1927 se casa con la buena camarada de tantos años, con
la compañera de escaladas y prácticas de esquí, con la compañera en
los días buenos y malos del tiempo pasado, con la visitante de la carcel,
que le aportaba los domingos un cambio en la monotonía de la vida de
cautiverio, con aquella que era objeto de todos sus pensamientos y
acciones. En una palabra, con Ilse Pröhl: mi madre. Los dos hombres que
había escogido como maestros fueron sus testigos: Adolf Hitler y el
profesor Haushofer. Una fiesta nupcial celebrada en la casa del conocido
editor de Munich, Hugo Bruckmann, entre un estrecho círculo de amistades,
cerró el día que consagró la unión de dos personas que no podían
sospechar entonces los acontecimientos adversos a que se vería sometida
su unión. La unión que ha capeado los temporales y no sólo ha crecido,
sino que se ha hecho más profunda. Es hoy mucho más fuerte que entonces. *** Los
años siguientes, hasta el 30 de enero de 1933, aportaron, como los
transcurridos anteriormente, innumerables viajes, encuentros violentos,
asambleas, esperanzas, decepciones, derrotas y victorias. Aquellas eran
las señales de una ardua lucha política, llevado con fe fuerte e
indomable en la victoria de las propias convicciones, estimuladas y
apoyadas por los crecientes y espectaculares triunfos. Es
de hacer notar que mi padre no había abjurado como "secretario"
de su antigua pasión por el vuelo, sino que lo practicaba en su aspecto
deportivo como pionero. Mi padre aspiraba también a llevar a efecto
grandes designios deportivos; llegó a pensar en replicar a la primera
travesía del Atlántico por Lindbergh, en 1927, con un vuelo desde Europa
a América; todavía en el año 1932 obtuvo el segundo premio, que fue el
primero en 1934 en la prueba para aviones deportivos "en torno al
Zugspitze" (la montaña más alta de Alemania). Pero su mayor hazaña
aérea fue también la última: el vuelo solitario a Inglaterra en la
noche del 10 al 11 de mayo de 1941. *** Tras
la toma del poder por Hitler, el 21 de abril de 1933, pasó del puesto de
Presidente de la Comisión Central al de Lugarteniente del Führer del
NSDAP, al que siguió el nombramiento hecho todavía por el presidente
Hindenburg de Ministro sin cartera del Reich. La tarea de mi padre
permaneció invariable: tuvo que dirigir en representación de Hitler al
Partido Nacionalsocialista, convertido en partido estatal. Con su
iniciativa de paz en mayo de 1941, rebasó ampliamente su "competencia".
Que tras haber llevado a efecto aquella acción aventura, con evidente
peligro de su vida y tratando de poner fin a los hechos bélicos, fuera
condenado en el proceso de Nüremberg por un presunto "crimen contra
la paz" -y no solamente por ello- es una de las más amargas
imbecilidades que marca la historia de nuestro siglo. En
su declaración final ante el tribunal de Nüremberg, mi padre dijo: "No
me arrepiento de nada. Si volviera a estar al principio, actuaría como lo
hice. Incluso si supiera de que al final ardería una hoguera para mi
muerte en las llamas. Poco importa lo que hagan los humanos. Algún día
me sentaré ante el Juez Eterno. Ante Él me responsabilizaré y sé que
me declarará inocente". Hoy
han transcurrido más de dos décadas desde que fueron pronunciadas estas
palabras. Más de veinte años largos transcurridos tras gruesos muros, en
la celda de una prisión. No
han podido doblegarle, no han podido quebrantarle. Sigue con la fe puesta
en su derecho rígido y correcto. Rechaza pedir la gracia. Y a quienes le
encadenaron, les responde: "Mi
honor es para mí algo más alto que la libertad". (Extractado
del Libro "Cartas desde la Celda 7")
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