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YO TENIA UN CAMARADA RUDOLF HESS
"Vivir se debe la vida de tal suerte que viva quede en la muerte". Y Rudolf Hess cumplió este mandamiento. La muerte no es para él algo aterrador: es simplemente otro acto de servicio. El mejor homenaje que podemos brindarle es continuar la lucha sin cuartel contra los enemigos de Occidente, al que él tanto amaba. Que Dios le de a Rudolf Hess el descanso eterno y a nosotros nos lo niegue hasta conseguir el cumplimiento de los ideales que compartimos.
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